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¡Actuar como padres responsables!

Por: Olga Bonilla Jaimes 
Ing.Informática / Mg. Redes y seguridad Informática.

Si bien la aparición de Internet en la vida de los seres humanos ha traído grandes ventajas y cambios trascendentales, es necesario abordar el inminente peligro al que estamos expuestos quienes navegamos continuamente en ella. Como padres de familia tenemos una doble responsabilidad, no solo con el auto cuidado sino con el control parental que debemos ofrecer a nuestros hijos siendo veedores de su comportamiento en la web. De hecho, el comentario "yo soy muy malo para la tecnología" está ya mandado a recoger. ¿Si no somos nosotros como padres, los directamente implicados en el proceso de protección de los menores, quién más podría hacerlo con el amor y el cuidado que este trabajo implica?

Fundamental es tener en cuenta que la red no discrimina clase social, género y mucho menos edades. Todos estamos en riesgo si no contemplamos los cuidados mínimos al usarla.

Lo anterior no significa que no se pueda navegar y que por miedo no aprovechemos sus ventajas. Basta con estar atentos a la cantidad de advertencias y cuidados que continuamente nos dan a conocer en el momento de navegar en la red. Una buena forma de evitar los peligros que se encuentran latentes en Internet es conocerlos, así se podrán adoptar medidas preventivas y aconsejar a los menores, a través de pautas claras y precisas, sobre el mejor uso que se debe hacer de esta herramienta.


Entre los peligros más comunes y cuyo objetivo más vulnerable son los menores de edad, tenemos: El Ciberacoso o Ciberbullyng, el Sexting y el Grooming.

Ciberacoso o ciberbullying

En la mayoría de las escuelas o colegios siempre existe algún chico o chica al que le encanta fastidiar o acosar a otro compañero. Normalmente al que consideran el más débil del grupo.

El problema de este acoso radica en que aquello que es una broma para el chico atacante, para la víctima se torna en un problema que le puede ocasionar fatales consecuencias.

Lamentablemente, este problema lejos de desaparecer con el paso del tiempo, se ha acrecentado con la aparición de las nuevas tecnologías. El Internet, los teléfonos móviles, consolas de juegos entre otras tecnologías son los medios que están actualmente usando los menores para atormentar, amenazar, hostigar, humillar o molestar constantemente a otro.

Las formas de ataque son muy variadas y entre más experto sea el atacante en el uso de la tecnología, mayor es el ataque que realiza.

¿Cómo podemos darnos cuenta los padres de familia que nuestros hijos son víctimas de ciberbullying?


El niño o niña afectado puede presentar estados de ansiedad, pérdida de sueño, dolores en su cuerpo, sentirse deprimido y su autoestima fuertemente lastimada. Incluso, en los peores casos, puede llegar al suicidio.

Desafortunadamente, este tipo de acoso está presente las 24 horas del día. Sus consecuencias son devastadoras. Prácticas como las que se mencionan a continuación son un referente directo de que un menor está siendo víctima de esta despreciable técnica de acoso.


• Fotos en Internet del niño o niña en situaciones que lo perjudican o avergüenzan.

• Votaciones en la web con una foto del niño o niña víctima para que todos voten por él o ella como el más feo o menos inteligente.

• Aparece el niño o niña en las redes sociales con un perfil falso contando cosas personales que dañan su imagen.

• Se hacen pasar por el niño o niña víctima, en un chat o foro, para humillar y ofender a otros.

• Roban la contraseña del correo electrónico de la víctima para con esto usurpar su intimidad y evitar que tenga dominio sobre su cuenta.

• Envían mensajes falsos de las víctimas para que los demás los den por ciertos.

• Acechan continuamente en la red de tal forma que crean en la víctima una sensación de persecución.

Un elemento muy importante que disminuye las graves consecuencias de este tipo de actos delictivos es la comunicación que como padres debemos mantener con nuestros hijos. Un menor que cuente en casa con padres comprensivos, no dudará en ponerles al tanto de lo que está viviendo. Desafortunadamente, no siempre es así, un gran porcentaje de los menores afectados ocultan la situación.

Cuando el adulto responsable del menor nota o se entera de un tipo de acoso en Internet, lo más prudente ante estos casos y como medida inmediata, es indicarle que corte de inmediato toda comunicación con esa persona y lo notifique. Además, se sugiere guardar los mensajes inadecuados para entregar a quienes realice la investigación y puedan actuar de manera oportuna.

No se debe olvidar que para este tipo de acosos existe penalización.

Sexting, una práctica de riesgo:


Muchos chicos y chicas, incluso adultos, suelen tomarse fotografías de su cuerpo desnudo o en ropa interior y enviárselas a alguien mediante un móvil o a través de Internet. Este acto recibe el nombre de “Sexting” y cada vez se torna más común y mucho más peligroso para quien lo realiza.

Normalmente, estas personas creen que una imagen en un celular está segura y no se imaginan la cantidad de maneras como esa fotografía puede salir del dispositivo y llegar a manos extrañas: Un robo, un error, una broma, una pérdida o la propia decisión de su dueño puede ser letal si llegase a ocurrir.

Tan pronto se realiza el envío, el emisor pierde inmediatamente el control sobre dónde acabará ese archivo porque empieza a expandirse a la velocidad de Internet.La extrema confianza en la discreción del destinatario hace pensar que la imagen jamás podrá estar en manos extrañas.

Cuando las fotografías íntimas llegan a donde no deben, pueden ser usadas para hacer no solo bullying o ciberbullyng, sino incurrir en delitos tales como: extorsión, pornografía y prostitución. Divulgar este contenido sexual por cualquier medio afecta la vida sexual, privacidad y reputación. Es precisamente aquí donde se pierde el control de la situación y empieza el sufrimiento para la víctima.

Si bien, como padres de familia es bastante complejo que o casi imposible que nuestros hijos nos comenten lo que ven diariamente en su pc, debemos, en lo posible, hablar con el adolescente de manera calmada y hacerle entender los riesgos a los que se expone al difundir imágenes personales comprometedoras en redes sociales.

En caso de ser víctima de este ciberdelito es necesario que reportemos a la Comisaría de Familia, Fiscalía General de la Nación, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) o en su defecto a la Policía Nacional.

¿Y qué es el Grooming?


El “grooming” se trata de un conjunto de estrategias que utiliza un adulto para ganarse la confianza de un menor, al establecer un lazo de amistad a través de Internet, con el objetivo de obtener alguna satisfacción sexual. Para evitar que esto suceda, es necesario conocer el modo en que opera el delincuente ya que suele ser similar en todos los casos:

Un adulto visita redes sociales. Usualmente suelen mentir sobre su identidad, fingiendo ser de la misma edad y establecer así una conversación inicial con el menor.

El adulto comienza a mantener conversaciones frecuentes con su nuevo amigo. Lentamente obtiene datos personales y de contacto del niño o niña, su familia, su escuela, etc.

Mediante tácticas de seducción o provocación, logra convencer al menor para que realice actos de naturaleza sexual frente a una webcam o le envíe fotos.

El adulto comienza a extorsionar al menor para que haga cosas en contra de su voluntad, como, por ejemplo, continuar enviándole material erótico y pornográfico, o de lo contrario lo amenaza con sufrir algún tipo de daño.

¿Cómo estar atentos para evitar que nuestros hijos caigan en este error?


Las siguientes son buenas prácticas que nos permiten detectar a tiempo este tipo de prácticas y salvaguardar la integridad de nuestros hijos:

1. Revisar el historial de navegación del menor luego de haber usado la web. Esto incluye las páginas que visitó y, sobre todo, las personas con las que tuvo algún tipo de contacto mediante ventanas de chat.

2. Dedicar tiempo a dar un paseo por las páginas más consultadas de la mano del niño, explicándole claramente, sin restricciones, las cosas que se encuentran en Internet y los peligros a los que está expuesto.

Todo lo anterior nos da pautas para explicar a nuestros hijos que cuando navegamos en la red tenemos una identidad que hay que proteger. Se llama "identidad digital" .

Esa identidad es toda la información que aparece en Internet sobre alguien y que está al alcance de todos los que ingresen a la red. Está formada por cada uno de los datos que cada quien ha publicado o permitido que publiquen de él mismo: nombre, apellido, fotos,comentarios, gustos, amistades, aficiones, etc. Todo esto compone la imagen que al otro lado de la red se ha construido sobre lo que es cada persona. Así, la “reputación digital” ha sido armada a partir de la información que cada uno haya publicado.

De esta forma, la realidad que se construya bajo esos datos puede ser que corresponda o no a lo que exactamente es la persona en el mundo real. Sin embargo, lo que se hace bajo esa identidad digital tiene sus consecuencias en el mundo real.

Recordemos continuamente a nuestros hijos , que la reputación no es un juego y eso lo debemos tener claro todos cada vez que ingresemos al ciberespacio.

Olga Bonilla Jaimes.

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